3-0 y a la Final (73-76)

Por la vía rápida. El Real Madrid llegó, vio y venció en su desplamiento a Málaga, derrotando a un Unicaja que puso las cosas muy difíciles a los de Laso. Anthony Randolph (13 puntos, 4 rebotes y ¡4 tapones!) se erigió como el gran líder de un equipo que no jugó de manera brillante, pero que supo remar a contracorriente para dar el zarpazo definitivo en el momento justo.

Ni en una piscina

Contrariamente a lo visto en el segundo partido, donde el conjunto madridista llegó a anotar la friolera de 101 puntos, los de Laso estuvieron enormemente desacertados en el choque disputado ayer en el Martín Carpena.

El fallo en tiros cómodos fue una tónica a lo largo de todo el partido, con la suerte para los blancos de que su rival calcó el desacierto en el lanzamiento, hecho que permitió que Unicaja no se despegase en el marcador en practicamente ningún momento.

Fue de tan bajo nivel el baloncesto ofrecido por ambos equipos que el resultado al final del primer cuarto reflejó un ristae 14-11, más triste aún si hablamos de dos equipos con un más que variado arsenal ofensivo. Por el bando malagueño, las constantes segundas opciones facilitadas por la superioridad en el rebote de ataque no se tradujeron en buenos tiros gracias a la buena defensa blanca. Por el bando madridista, las múltiples opciones de tiro liberado (Llull no tuvo su día) no se tradujeron en canasta, dando ilusiones al conjunto costasoleño.

En el segundo cuarto se instauró en el partido la sensación de que Unicaja dominaba, pero no lo suficiente para que el Real Madrid hiciese “la goma” y se agarrase al partido. Con el conjunto local llegando a amasar rentas que llegaron a alcanzar los ochos puntos en algún momento del choque, los de Laso supieron sobrevivir a su nefasto porcentaje de acierto en el triple con acciones puntuales que le acercaban en el marcador lo justo para no “marcharse” del partido.

Un triple de Nocioni por aquí (25-20), otro de Llull por allá (29-25) y un buen rush final de cuarto a nivel defensivo permitieron al Real Madrid irse al descanso con una desventaja de sólo dos puntos, 33-31. En el ambiente flotaba la sensación de que Unicaja no había aprovechado en caso alguno la nefasta relación del Real Madrid con el tiro.

Remar y remar para dar el golpe

El paso por vestuarios seguía ofreciendo el mismo panorama: Unicaja se asomaba al balcón de los dobles dígitos en lo que a ventaja en el marcador se refería (44-36, 50-41). El Real Madrid parecía estar a un “hilo” de marcharse del partido y conceder a su rival la posibilidad de poner el 1-2 en la serie, pero entonces sacó el orgullo que ha caracterizado al conjunto de Laso en todos estos años.

En ese momento crítico, Anthony Randolph se erigió en el necesario líder de los blancos en pista. Ya no sólo por la anotación (nueve de sus trece puntos llegaron en el tercer parcial), sino por convertirse en un auténtico valladar defensivo, el ala-pívot norteamericano cerró con sus interminables brazos los caminos al aro, colocando un tapón tras otro, a cada cual más espectacular.

Randolph contagió al resto del equipo, haciendo que jugadores que hasta el momento no habían estado acertados como Luka Doncic o Rudy Fernández se sumasen a la reacción. Un triple final de un Jeff Taylor cada vez mejor dejó el partido en un puño para la disputa del último cuarto: 52-51.

Y en el último cuarto, “el golpe”. En un toma y daca continuo, con alternancias en el luminoso casi constantes, el Real Madrid encontró las canastas en momentos clave que se le habían negado en el resto del partido. El show taponador de Randolph y la inspiración anotadora de Doncic para empatar el partido (56-56), la lucha de Felipe Reyes bajo aros (56-58) y el acierto en el triple de Carroll (61-62) invertían la tendencia, con los blancos liderando, aunque por la mínima.

Tendría aún arrestos Unicaja para tener el liderato del partido por última vez gracias a un triple de Christian Eyenga (64-62), pero entonces volvería a aparecer el inmenso talento de Luka Doncic. Forzando con inteligencia una falta que le otorgó tres tiros libres (64-65), el esloveno volvió a ser ese jugador capaz de aportar en todas las facetas del juego, convirtiéndose en factor decisivo en el tramo final del partido.

Con las canastas de Ayón y Randolph y los tiros libres de Llull los blancos parecían dar el golpe definitivo al partido (67-71 a un minuto del final), y parecían sentenciarlo gracias a dos nuevos tiros libres de Rudy Fernández (67-73 tras ser objeto de falta en una acción defensiva fundamental de Gustavo Ayón).

Nemanja Nedovic, que hasta entonces había aparecido con cuentagotas, dio emoción a los instantes finales con su acierto en el triple, primero para colocar el 70-73, y después para llegar a poner a su equipo a un sólo punto (73-74). Sergio Llull, con dos tiros libres, aseguraba como poco la prórroga (73-76), aunque Unicaja disponía de dos segundos para intentar un triple a la desesperada. El tiro no entró y el Real Madrid cerró su pase a la Final.

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